... y dispara a la vez a los pies de todos nosotros. Una de las pocas cosas que funcionaba eficazmente bajo el gobierno anterior de R. Zapatero era la Oficina Nacional de Investigación del Fraude, el equipo técnico encargado de perseguir el fraude fiscal. En una de sus recientes hazañas, Rajoy acaba de decapitar la cúpula entera de dicha oficina, despidiendo a la totalidad de los dirigentes de dicho equipo técnico.
En un momento en que una de las pocas fuentes de ingreso del estado descansa en la lucha contra el fraude fiscal, esto es un disparate económico, dejando aparte el aspecto ético, que solamente se explica como una operación de castigo de los descubridores de la trama Gurtel, uno de los más profundos y extensos pozos de corrupción de los últimos tiempos, estrechamente relacionados supuestamente con la financiación ilegal de Partido Popular, y que de paso ha enriquecido a muchos de los partícipes de la misma.
Para colmo, como número dos de dicha comisión ha colocado a Pilar Valiente que en el año 2001, durante el mandato de Aznar, hubo de dimitir de su puesto al frente de la Comisión Nacional del Mercado de Valores, a causa de haber avisado a los directivos de Gescartera de que iban a ser objeto de pesquisas.
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