viernes, 2 de marzo de 2012

A petición de los abogados de Iñaki Urdangarín, el juez José Castro, que instruye el caso Nóos, accedió a que no se grabara el interrogatorio. Los resultados fueron manifiestamente negativos: la declaración se eternizó y muchas de las respuestas fueron sometidas a cambios tras la verificación. Para el juez esto tuvo consecuencias adversas, debido a que, por una parte, ha sido inevitable la impresión de que, en comparación con otros casos, ha sometido al imputado a una sesión agotadora, y por otra ha dado ocasión a los abogados de la defensa a difundir infundios acerca de mal comportamiento del juez en cuanto a expresiones que no corresponden a una sesión de instrucción, tendentes claramente a desacreditar su actuación. 


Pero al parecer el juez Castro ha aprendido la lección



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